αρυesтαs

Publicado en Personalmente..., Relatos con etiquetas , , , , el 13 noviembre 2011 por fiory

En esta apuesta me juego el tipo.

¿Saldré indemne o por el contrario pagaré las consecuencias de mi impertinencia?

Las cartas que me han otorgado no son las que hubiera elegido de haber estado en mi mano esa magnífica decisión.

Mis contrincantes me dan una carta cada uno.

Hay que recordar que las cartas no vienen todas dadas, sino que, los que te enfrentes te darán parte de las suyas.

Juego, gano, pierdo, empato, vuelvo a perder, un tira y afloja en esta mesa redonda que gira sin cesar, sosteniendo nuestros destinos sobre su tapete.

Verde hierba, el flus-flus de las cartas rozando entre los dedos, el sudor que me las deja pegadas, mis ojos que no pueden ocultar una mentira durante más tiempo… gano, ¡sí! Vuelvo a ganar.

Mis contrincantes me miran con desprecio, mi sonrisa se afila en mi rostro desmejorado.

 

Son 27 años jugando en la mesa de la vida.

αмυℓєтσs ∂є ¢σℓσяєs

Publicado en Personalmente..., Relatos con etiquetas , , , , , , , , , , , , , , el 10 noviembre 2011 por fiory

Amuletos de colores guardaba en un cajón, todos tenían un sentido, una razón para habitar aquel ridículo habitáculo, quizás, para un niño aquello podría ser un escondite perfecto, pero para Mike, un adulto de 23 años, aquel cajón era demasiado pequeño como para guardar cosas cotidianas… pero no lo era para guardar cosas importantes.

 

Aún recordaba cada uno de los momentos en los que recibió aquellos amuletos.

El primero de todos ellos había sido el de color negro, siempre se le había antojando natural, pues no hay nada más habitual que la oscuridad, la negrura de la noche. Lo atribuía al negro azabache de su pelo.

El segundo de sus amuletos le tenía especial estima pues era de un tamaño inferior al resto, era de color esmeralda, brillante, profundo, pero discreto, intenso pero controlado. Lo atribuía al verdor de sus ojos, pequeños pero de mirada intensa.

Sostuvo durante una décima de segundo el cordón del tercer amuleto de color, era blanco, pero no transparente, sino brillante, del color que se forma en tu ojo cuando miras directamente al sol. Era un color que no consideraban importante, no era atractivo ni llamativo, pero consideraba un color imprescindible en su persona, ya que lo atribuía al claro color de su piel, blanca como la nieve en febrero.

El cuarto amuleto se hallaba escondido debajo de los demás, quizás por temor a hacerse notar ya que el color era atrayente a la vista, rojo, como la intensidad de su sonrisa.

El quinto y no menos importante lo había adquirido hacía apenas unas horas, fue un bonito regalo de una persona amada, confiaba en ese color, le gustaba vestir de aquel color, violeta, importante color que designa la feminidad y el equilibrio interior. Se le antojó que aquel color podía atribuirlo perfectamente a la parte de su cuerpo que más le gustaba, con la que más se identificaba, y curiosamente, la más rebelde de todas: su flequillo.

Bonito regalo sin duda, gracias Lenore.

ρєя∂óη

Publicado en Relatos con etiquetas , , , , , el 7 noviembre 2011 por fiory

Perdón, te pido perdón por barrer sin preguntar, por alejarte junto al polvo de mi habitación, por perder el premio que fuiste tú y ahora ya no estás.

 

Te barrí, y por ellote pido perdón.

 

Ahora mi dormitorio solo guarda mi alma, lo demás lo barríy lo tiré, me quedo solo pero no me importa porque soy capaz de mantener una conversación con mi eco.

 

Ok, no estás, te alejé, pero no puedo volver atrás, sólo puedo pedirte perdón.

 

Perdón por barrerte, borrarte, olvidarte, alejarte, desearte

ραseαɴdo ρor lαs cαlles de ɢrαɴαdα

Publicado en Personalmente... con etiquetas , , , , , , , el 7 noviembre 2011 por fiory

Paseando por las calles de Granada me sumo a la música que me acompaña, la gente te observa y te ignora, posa sus miradas sobre ti y continúan su camino. Mil y un roces con la vista suceden en el corto trayecto a casa, mil y un pensamientos acompañados de una vida individual y a la vez colectiva que convierte a cada uno en alguien diferente, especial o cotidiano, infravalorado o desestimado.

 

Paseando por las calles de Granada encuentro la intimidad que deseo rodeado de viandantes, caminando sin rumbo fijo planeo el camino de baldosas amarillas hacia la meta de mi vida, aunque con no caerme en cada baldosa… me conformo, sinceramente.

 

Paseando por las calles de Granada compongo la banda sonora de mi vida, esa música que interviene y modifica mi estado de ánimo, me aleja de la mediocridad de una existencia monótona para elevarme al infinito y más allá de las emociones por las calles de Granada.

ιɴsριrα – !N5P!R4

Publicado en Relatos con etiquetas , , el 2 noviembre 2011 por fiory

Arrancando mala hierba

Me encontré  en tu camino

 

Y no puedo arrancarte

¡Ni que fueras un tomillo!

 

 

 

 

 

Pero ahora entre nieblas

Mi susurró  se congela

 

Y no encuentro esa voz

Que despierte ya la piedra

 

Piedra dura que volvió

Destrozando mi gran casa

 

Qué trabajo me costó

Arreglarla sin mi maza

 

 

 

 

 

Cascabeles, piso al gato

Maullido me sorprende

 

Y rasgando ya las teclas

Terminé tirando al puente

 

 

 

 

 

Arlequines entre brumas

Con sonrisas traicioneras

 

Desconfió de sus gestos

Sus miradas me congelan

 

 

 

 

 

Armonías y violines

Carnavales y sorpresas

 

Enmascarados y cuchillos

Vaya noche tan violenta

 

 

 

 

 

Dame agua dijo el pollo

Deseando un buen pico

 

Pero no supo el repollo

Que el gato de él se deshizo

 

 

 

 

 

Pongo punto en la línea

Esperando a mí musa

 

Como puta fue con otro

Ya termina mi(shhhh)

Publicado en Relatos con etiquetas , , , , el 2 noviembre 2011 por fiory

Lindo, lindo, parpadean,

Estrellitas en el cielo.

 

Y allá arriba están volando

Con alitas de murciélago.

иσ gσℓρєєѕ єℓ ¢яιѕтαℓ, ℓσѕ αиιмαℓєѕ иє¢єѕιтαи ∂єѕ¢αиѕαя

Publicado en Personalmente... con etiquetas , , , , , , , , el 5 agosto 2011 por fiory

Metidito en una caja me quedé.

No supe que había pasado:

Un día teta y al siguiente oscuridad.

Un día compañía y al otropapel de embalar.

 

NO TOCAR EL CRISTAL”

 

NO GOLPEAR EL CRISTAL, LOS ANIMALES NECESITAN DESCANSAR”

 

¿Serán acaso palabras amables? ¿Palabras amorosas de corazón?

Porque no dejo de leerlo en todas partes y de oírlo a la gente que me cuida.

Aburrido sin embargo me hayo, duermo, como, defeco y orino, vuelvo a dormir, me muevo un pocoesa es mi vida tras el cristal que apenas devuelve el reflejo de un dálmata cachorro de 3 meses, mi reflejo.

 

¿Y ese? ¿Qué hace ahí parado frente a mí?

Me aburre, es como todos, giro la cabeza, no tengo ganas de mirarle.

Perosigue ahí. Se ha quitado las gafas ¿para verme mejor? Se aparta el flekillo y queda de cuclillas frente a mí.

¡No golpea el cristal, maravilloso, al fin un humano que sabe leer! Pero lo acaricia con la yema de sus dedos

¿Me quiere y aun no me conoce?

Leo en sus ojos la tristeza de no poder llevarme a casa

¿Es porque mi precio está en 120o porque no está tachada la casilla de pedigrí?

 

Sea cual fuere el motivo ahí está, frente a mí, tan cerca y tan lejos, sin poderme tocar, ni yo lamer, pasará, se irá y se olvidará de mí…

 

O tal vez colgará una entrada en su blog para recordar el momento en el que me conoció y deseo tener un dálmata en sus brazos.

 

NO GOLPEES EL CRISTAL, LOS ANIMALES NECESITAN DESCANSAR”

 

Nadie hace caso, mil y una personas pasa junto a mí, pero ninguna me mira con esos ojos

¢αяиєт ∂є ¢αяяιтσѕ (ѕυρєямєя¢α∂σ)

Publicado en Personalmente... con etiquetas , , , , , , , , el 5 agosto 2011 por fiory

Blancanieves nunca tuvo que hacer la compra, no sabe de lo que se libró la muy cómoda por eso de andar como “princesita” por su casa.

Os juro que si lo llego a saber antes, me hubiera ataviado con la ropa del primo seco de Rambo. ¡Madre mía que batalla campal se libró en el supermercado!

 

No tenía ni idea de que hacía falta carnet para conducir carritos de la compra.

Multas por doquier ponía yo si fuese el alcalde de Alcampinópolis.

Al pareces en este país de locos desquiciados al volante de un carro, no existen las palabras “lo siento, disculpe, perdón, paso, allá voy”. Simplemente se pasa por medio de lo que haga falta, por narices, por un mini-agujeropor allí se entra.

Ahora, corre de tu cuenta si te dan en los tobillos, codos u otros lugares de tu cuerpo, es tu responsabilidad andarte con ojo ante ellos.

 

Me temblaron las manos cuando sostuve el vehículo entre ellas, ¿sería capaz de conducirlo por los PASILLOS DE LA MUERTE? Lo intenté, sufrí un par de golpes, pero me repuse, con velocidad y buenos reflejos pude sortear un sinfín de obstáculos hasta llegar a la preciada meta: la caja.

ѕυяяєαℓιѕмσ. 2ª ραятє

Publicado en Personalmente... con etiquetas , , , el 2 agosto 2011 por fiory

Hallándome yo en la parada del autobús de regreso a casa tras pasar una adorable tarde de copas de helado y tapas, me encontraba decidiendo mi destino:

¿A pie o en bus?

Llamé a la línea de información de autobuses y me comunicaron que no quedaba más de cinco minutos para la aparición de mi medio de transporte.

Miré al cielo, anocheciendo pero buena tarde, yo tenía ganas de caminar, había aprendido a sacarle el jugo al hecho de pasear por la calle para encontrar mi karma.

Así que ni corto ni perezoso me dispuse a iniciar las andanzas que les relato a continuación.

 

A dos metros de la parada, con la sonrisa en mis labios y el alisado en mi pelo algo muy surrealista ocurrió.

Como le conté a cierta persona, no sabía si llorar, reír, enfadarme o gritar.

Caminando pues debajo de un techado, una maceta me regó la cabeza, lado derecho de mi pelo  y otro poco por el hombro.

Miré hacia arriba instintivamente y no vi, por desgracia, maceta alguna, solo unas cuantas ventanas abiertas sin nadie en ellas.

Instintivamente, de nuevo, me llevé la mano a la cabeza, mi lado derecho impregnado de agua me rizaría el pelo, pero eso era lo de menos, ya que noté que aquello era un poco más espeso que agua corriente, al llevármelo a la nariz, olí lo que parecía ser saliva, no había que ser muy listo para saber la cruel verdad: me habían escupido desde la ventana en la cabeza y parte del hombro.

Ahora es cuando reitero que no sabía si reír, llorar, enfadarme o gritar, caer en coma, un colapso… sólo hice aquello que creí más estiloso, disimulé cuantiosamente ya que una mujer, una parada más próxima, observaba mis caras y los extraños movimientos que yo estaba realizando.

 

Caminé firme sin tocarme más la cabeza, deseando llegar a casa lo más pronto que pudiese para desinfectarme, así que corrí hacia una parada próxima y allí esperé al autobús.

Llegué a casa sin saludar y me metí en la ducha, no hubo champú suficiente en mi baño para restregar aquello.

 

Ahora, casi un día después, más calmado y tranquilo, sólo tengo algo más que añadir:

 

¡¡¡PANDA DE MAMONES DESGRACIADOS, HIJOS DE LA GRAN PUTA, CERDOS ASQUEROSOS, COCHINEROS SIN EDUCACIÓN!!!

 

P.D.: No se escupe por la ventana, ya lo sabéis queridos alumnos.

ѕυяяєαℓιѕмσ. 1ª ραятє

Publicado en Personalmente... con etiquetas , , , , , el 2 agosto 2011 por fiory

Mis vacaciones en la playa están llegando a su fin. Sin embargo, nada me hizo prever, aquella mañana, lo surrealista de la situación que viviría cuando me encontraba de camino a casa para almorzar.

Ataviado con mis mejores galas (bañador, chanclas, gorra, toalla, sombrilla) lucía palmito en la empinada y larga cuesta a la que me enfrentaba diariamente en mi recorrido playero.

Escuchando música y leyendo mientras caminaba amenizaba mi viaje de regreso.

Lo primero que oí fueron ladridos, los cuales ignoré. Pero una voz ahogada por el volumen de mis auriculares fue haciéndose eco en mi tímpano hasta que un “¡Jefe, jefe” me hizo pararme en seco. Mis ojos contemplaron a alguien que subía que rapidez la cuesta tras mis pasos, acompañado por un, no muy agraciado, canino.

Parando la música le pregunté si era a mí a quien se dirigía.

Un escaso “sí” ahogado por el esfuerzo salió de su garganta.

Lo primero que pensé fue que mi protector solar; el cual había guardado en la funda de la sombrilla chabacanamente; había decidido explorar el suelo de la urbanización por su cuenta, saltando de su confortante alojamiento.

Conforme el hombre se fue acercando, comprobé que no portaba el botecito de mis suposiciones. Justo después el canguelo entró en mi vida, dado el historial delictivo contra mi persona (robo, hurto, robo… y un largo etc.) se hizo notar la tensión en mis músculos.

-Este viene a darme el palo. –no dejé de pensar en todo momento.

Los segundos en los que tardó en acercárseme se me hicieron eternos. Se deshizo de las gafas oscuras de sol y pude comprobar su rostro. Un hombre de treinta y muchos o cuarenta y pocos, bajito, bronceado, con entradas pero sin canas (aparentes).

El perro ladrando a mí alrededor y el individuo cerca de mí me obligaron a retroceder un poco para mantener la distancia.

La siguiente corta conversación se produjo en medio de un baile esquivo que consistía en:

1º) Él se acercaba.

2º) Yo me alejaba acojonado.

 

-¿Es que ya no me reconoces? ¿No sabes quién soy?

Me quedé perplejo, nunca me habían asaltado de esa forma.

-No, no. Es que yo no soy de aquí. –le contesté con la mayor bordería posible para alejarlo de sus intenciones delictivas.

Por Dios, eran las 13.00 de la tarde y por muy grande que era la calle, no había un alma en ella.

-Ah, disculpa. Debí confundirme. Creí que eras otra persona. –dijo mostrándome las perlas de su boca.

-Nada, nada, no te preocupes.

Era mi momento de echar a volar hacia casa.

-Adiós… guapo.

Esa “guapo” me hizo pararme en seco. Sonó muy de un tono… un tanto… sospechoso.

Me giré con toda la discreción posible (quienes me conocen saben que “poca” o “ninguna”).

Y comprobé como aquel tío clavaba su mirada en mis nalgas, nalgas que empezaron a moverse con avidez para escapar de la mirada lasciva de aquel desconocido.

 

¿Sería posible? Pensando todo el tiempo que me “daría” el palo, y lo que quería era “metérmelo”.

Había sido víctima de una situación surrealista.

¿Alguien ha ligado de esa forma alguna vez?

A este desconocido no le funcionó

ѕσмвяα єи ℓα αяєиα

Publicado en Relatos con etiquetas , , , , , , , , el 15 julio 2011 por fiory

Arena que se mueve

Arena que baila en mi pecho al respirar

Arena que dibuja mis pisadas en el mar

 

Arena que llena de fantasía mi pelo

Arena que me lleva a la toalla limpiar

Arena entre mis dedos mezo aburrido

Dibujando sombras al caer

 

Divertido ver mi brazo

Sombra en la cascada

Que resbala de mi mano

 

Arena curiosa que descubre ante mí

Esa arena divertida que nadie hace caso

Esa arena empalagosa de la que todos intentan deshacerse

 

Arena granulada que colorea las olas del mar

Que yo escucho sonar

Desde mi tumbona frente al sol de la mañana

 

Sombras en la arena dibujé

 

Sombras en la arena dibujé sin ti

ѕσу zαяα

Publicado en Relatos con etiquetas , , , , , , , el 15 julio 2011 por fiory

No soy un espécimen egocéntrico ni vanidoso, pero me sube por el brazo un cosquilleo indescriptible cada vez que llevo enormes bolsas de ropa con la marca de la tienda bien grande, cuanto más grande, más placer, más atención, más ego y más distracción.

En rebajas hay más espécimen como yo, se multiplican al igual que los precios se dividen.

Personas normales que aumentan el ego y la prepotencia con el peso de sus bolsas y las enormes marcas en ellas.

Soy lo que compro, o más bien, lo que porto, una enorme bolsa de ropa, que a nadie le importa si llevo mucha o poca, si he gastado mucho o no, lo importante es llevar la bolsa de la marca.

Hola, soy Zara, también me llaman 13 y Stradivarius.

Camino por la calle con el cuello mirando al cielo, tropezando más de una vez con mi egocentrismo. No puedo evitarlo, me llena de orgullo y satisfacción llevar bolsas de tiendas famosas. Me siento realizado. Y cuando subo al bus camino a casa, me siento envidiado por todo aquel que observa mis bolsas. Soy así un espécimen que con las rebajas despierta y que vale lo que vale en estima la tienda en la que ha comprado, así soy porque yo lo valgo.

нσмвяє VS вєвє

Publicado en Relatos con etiquetas , , , , , , el 15 julio 2011 por fiory

El sonido de la depuradora despierta del sueño profundo al más dormilón, cuidado caballerete, te vas a quemar el careto, más te vale untarte crema en el cabezón.

Oh, qué calor, levántate pues y luce tu bañador, esa braguilla que deja poco a la imaginación y que tanto te gusta lucir. Dirígete a las duchas, hay niñas guapas en el camino, sonríe, hazte el indiferente, el misterioso y el deseado.

Te han mirado el tatuaje, lo sabes, vas a reventar, no coges con tu ego en el minúsculo bañador.

Hablan entre ellas, cuchichean de ti, eso percibes al ducharte con el agua tan fría.

Que orgulloso te sientes, siendo el objetivo de esas preciosidades.

Te zambulles con estilo descubriendo gratamente como aquellas amigas lo hacen del mismo modo para poder, sin querer, encontraros en el agua y entablar una conversación que os llevará al tonteo y quién sabe a qué más.

 

Pero espera…enemigo a la vista: Un dulce y pequeño bebe hace acto de presencia en tu piscina, robando así la atención de sus fans.

Las chicas salen del agua con presura en busca y captura de tan adorable ser.

La madre del bebe, muy orgullosa, habla de su predecesor con una amplia sonrisa en su rostro, mientras que la tuya se va mermando al igual que la atención de tus admiradoras.

 

¡Mierda! Un bebe siempre podrá vencer al hombre en cuanto a chicas se refiere.

Lo siento campeón, será en otra ocasión.

αℓσиє

Publicado en Relatos con etiquetas , , , , , , , , , , , , , , , , el 24 junio 2011 por fiory

Arropada por el terciopelo de aquel sofá, situado en la inmensidad de la oscura alcoba, salvaguardando el secreto de mi respiración y mi presencia.

Me acurruco cual bebe indefenso, aunque el sentido de mi postura es de rechazo, miedo, y un dolor latente que pretende despertar rasgándome en dos el pecho.

 

A lo lejos, en mis oídos, semiocultos por los mechones revoltosos de mi azabache cabellera, percibo el roce de la suave tela que provocan las cortinas, ondeantes en la leve brisa que penetra por el cubículo, llamado, en un tiempo mejor, ventana.

 

Me encuentro pues, regazada en la soledad de un caserón deshabitado, deshabitado de la limpieza, de la luz, de la gente e incluso deshabitado de mi cuerpo y del tiempo, pues en aquel espacio no transcurre ni pasado, ni presente, ni futuro, solo un limbo en el que yo siéndome centro, permanezco inmutable.

 

Mis vestiduras, ya deterioradas, son el mapa de mis andanzas, y las heridas de mi piel las aventuras de mi vida, mi corazón roto la prueba de que he amado y he perdido.

 

Llueve, ahora presto atención al leve sonido de las gotas precipitándose contra el seco suelo de arena del exterior, convirtiendo el barro en un recuerdo imborrable de mi feliz infancia.

Unas notas de piano suenan al azar, una triste y melancólica melodía seduce mi alma y seca mis lágrimas guarecidas por el sofá.

 

Me levanto con el esfuerzo de alguien que ya no tiene fuerzas para mantenerse etéreo, y eso soy yo, un ente etéreo sin forma definida, sin nada que le recuerde que alguna vez fue persona.

 

Mis ojos, vendados por un lazo negro no me permiten ver más allá de mi propia oscuridad, sin embargo, la melodía se hace más acompasada y los latidos, de un corazón inexistente, desempolvan recuerdos de unas venas inutilizadas retomando el movimiento de unos pies desnudos que se niegan a caminar.

 

Sé que estoy avanzando, acompañando una cola desarraigada de aquel vestido hoy convertido en el más oscuro color que la vida ha visto y dará. Mis movimientos son lentos, curiosos, por fin algo en mí parece vibrar, no es mi corazón ¿o sí?

Alzo los brazos dibujando una cuerda por aquella oscuridad que me conduzca a las notas del piano que está devolviendo esperanza ya olvidada hace 99 años atrás, cuando mi mundo quebró.

 

-¿Viva? Me siento… ¿viva? -susurraron unos labios que habían desaprendido a moverse, emitiendo una voz que en nada recuerda la que una vez tuve.

 

El piano se encuentra frente a mí, lo sé tras subir unas escaleras empinadas con ayuda de aquella barandilla imperceptible, de tanta capa de tiempo sobre ella, tiempo y suciedad, polvo y habitantes llamadas arañas.

 

Mis pies dolían, supuse su causa a los siglos de inactividad, pero en realidad un rastro de sangre se refregaba y se esparcía por la cola ennegrecida de mi traje de bodas, los cortes en mis dedos, provocados por las astillas salientes de aquel desnivelado piso de madera y los cristales que antaño guardaron la luz de las porta velas que adornaban la pared, hoy solo… sus esqueletos, herían la carne que me negaba a desprender de mí.

 

Una voz angelical, susurrante; tuve que prestar atención para escuchar su susurro; cantaba acompañando a aquel piano desempolvado.

 

But the secret is still my own
And my love for you is still unknown
Alone

 

¿Contaba mi historia? Una trágica como tantas, en la que morir de amor se convirtió en una premonición cumplida, ¿se puede partir un corazón que ha dejado de latir? Sí, en aquel momento lo supe al recibir en mí la canción que mi corazón gritaba para silenciar.

 

Arranqué de mí la venda que cegaba mis ojos durante milenios, y la oscuridad se hizo presente en mis retinas, vi el piano, vi quien lo tocaba.

 

Alone, alone por no tener valor de parar lo que otros pararon por mí. Me faltaron agallas para no quebrar mi vida, no tuve decisión hasta que llegó. Con anillo maldito en mi dedo en el templo del que un día fue mi dios y hoy no es rastro de nada, polvo eres, polvo como yo, polvo como el tiempo que a trascurrido. He sido incapaz de perdonarme a mí misma por no haber dejado al hombre que hirió mi corazón en mi boda, llevándome a la locura, a la desesperación, a la agonía de un limbo sin pasado ni presente, a un lugar lúgubre donde descansan mis restos en aquel sofá de esa mansión abandonada. Estoy loca, lo sé porque quien está delante de mí, quien está tocando mi canción al piano… soy yo.

υиσѕ: мυℓтαѕ, σтяσѕ: тяαвαנσѕ (¿ℓσ єѕтσу нα¢ιєи∂σ вιєи?)

Publicado en Personalmente... con etiquetas el 22 junio 2011 por fiory

A ver que yo me aclare. ¿He vuelto atrás? ¿Me he quedado parado? Creía que lo estaba haciendo bien, eh, os lo juro. Decidiendo, cogiendo oportunidades únicas… es que quizás… ¿me pillan ya lejos a mi edad y debería de encargarme de otras cosas? Cada uno tiene su ritmo de vida, y no todos caminamos a la vez, de acuerdo.

Pero… ¿debería saltar 5 años en un salto para colocarme a la altura que se supone es la propia para mí? No lo sé, ando confuso. Creo que lo hago bien pero me veo con retraso, siempre con retraso. ¿Quién marcó la carrera? ¿El inicio y el final de todos es el mismo?

No lo creo. Entonces ¿por qué siento retraso en mi carrera? ¿Qué soy? ¿La tortuga de la liebre? ¿O una liebre que ha perdido su camino?

Dejadme pensarlo unos días, supongo que llegaré a una conclusión.

 

 

P.D.: Te voy a echar de menos pero es lo mejor.

 

мυℓтα ρσя ℓєαℓтα∂ ѕιєи∂σ ρєριтσ gяιℓℓσ

Publicado en Personalmente..., Relatos el 22 junio 2011 por fiory

Reunidos Pinocho, Campanilla, Wendy y Pepito Grillo, realizaban una amable cena junto a las luces del pueblo.

De pronto Pinocho, rompió la rama de un arbolito cercano solamente para colocar una nube y calentarla en el fuego. Pepito grillo repitió, como ya había hecho otras veces, que estaba prohibido cortar las ramas de aquel arbolito tan pequeño y frágil. En vista de que Pinocho no le hizo caso, se levantó y se marchó a dar una mini vuelta, volvió pero la cara no le había cambiado, seguí enfadado porque la actitud de Pinocho era chula, desafiante y reivindicativa sin motivo.

 

Al rato, se acercó Geppetto para regañar a todos  al decirles que no podían seguir arrancando ramas de aquel árbol.

 

Lo siguiente fue aún mejor, se propuso castigar a todos… pero volvió a preguntar quién era el que había arrancado las ramitas, pues sabía que no habían sido todos, porque si no hablaban, serían castigados todos. Pepito grillo, por lealtad, cerro el pico como todos los demás. Frente a la cobardía de Pinocho (que fiel a su cuento no dejó de mentir pringando a todos), Pepito Grillo fue castigado porque su lealtad fue más grande que el valor de su amigo… sin haber roto ramas y encima estando enfadado con Pinocho por advertirle e ignorarle.

 

Pepito grillo se niega a pagar el castigo, así que Pinocho vaya aplicándose el cuento.

 

 

 

 

 

єи¢υєитяσѕ єи ℓα 1ª ραяα∂α

Publicado en Relatos con etiquetas , , , , , , , , , , el 17 junio 2011 por fiory

Suspira, se recuesta, siente tanta incomodidad que no logra conciliar el sueño, considerando que su cansancio está llevando a su persona a una extenuación peligrosa. Se clava el apoyabrazos en el costado.

-Así no hay quien pueda. –murmura mientras se gira para comprobar si hay forma alguna de retirar su molesto “clavahuesos”.

La luz del sol le molesta, apenas se ha dado cuenta de que ha amanecido, ha pasado toda la noche en aquel maldito autobús.

Sus deseos de pisar tierra firme, la del suelo de su habitación, son la única esperanza para no venirse abajo.

El conductor acaba de comunicar una parada de treinta minutos. Maravilloso. Al fin podrá tomarse algo con glucosa y una botella de agua fresquita. E ir al baño… no debe de olvidarse de ir al baño.

Deja su equipaje de mano en el asiento de al lado, viajar si nadie a tu lado tiene sus ventajas.

En cuanto baja las escaleras recibe el aire fresco de Castellón. La luz del sol calienta su cuerpo, eso sí que es un buen clima, no el frio que ha pasado durante toda la semana.

Se gira para rodear el autobús sin darse cuenta de que una muchacha está bajando las escaleras pidiendo un poco de aire también.

El choque inminente se convierte en una profecía autocumplida.

Su codo en el pecho de la chica.

Se aparta con velocidad pidiendo perdón.

-No te preocupes, tenía tanto anhelo de aire que necesitaba salir de esa lata de sardinas como fuera. Aunque sea a codazos.

Eso le provoca una gran risotada.

-No me digas que viajas con equipaje de pulmones.

-Si con eso quiere decir “en compañía de”…; sí, aquel osito de allí. –baja la voz y señala con discreción a un hombre bajito y muy, muy peludo, semejante a un barrilete con una lluvia de lana sobre él.

-Afortunadamente no tengo nadie a mi lado.

-¡Qué maravilla! Porque llevo dos horas y pico sin poder moverme.

-¿Sólo dos horas? Yo llevo desde anoche en ese maldito autobús y mi acompañante era mucho peor que el tuyo.

-Oh… qué pena me das.

Otra risotada despierta en aquellas dos personas que acaban de conocerse.

-Por cierto, ¿cómo te llamas?- “Es mi momento”. Piensa justo después.

-Helena con H.

-Muy original H…

-… de Helena. –añade la chica.

-Prefiero H.

Helena le hace burlas.

-Bueno, ¿quieres que vayamos a comer algo? Estoy desfallecida.

-Por supuesto. Esa era mi segunda prioridad.

Helena queda extrañada.

-¿Y la primera?

Se queda pensando…

-¡No la recuerda! -así que se encoge de hombros y caminan hacia el bar.

Esta chica es preciosa, y muy simpática”, piensa sin dejar de mirarla.

Después de su pequeño refrigerio se encaminan a estirar las piernas y así poder conversar amigablemente.

En un momento, sus manos chocan, y el enorme pedrusco que Helena lleva en el dedo, hiere la mano de su acompañante.

-Lo siento mucho –se disculpa nuevamente.

-No, no te preocupes, apenas sangro. Por cierto –hace una pausa-, tienes unas manos muy bonitas.

-Gracias. Tú también.

Eso sonroja su cara.

Helena sigue sosteniendo la mano herida y sin apenas percatarse, se la estrecha y camina con ella agarrada.

Unos minutos después, coge a Helena de los hombros y le susurra.

-Nunca antes he hecho esto. –le dice con tono de preocupación.

-Ni yo tampoco. –acierta a decir Helena sin entender muy bien.

-El hablarle a una chica tan guapa y simpática como tú, que acabo de conocer y abordarle así tan… tan…

-Tan bien. –finaliza Helena la frase.

En ese momento, le sostiene la cara y la besa. Es maravilloso, dulce, mojado, entrelazado, suave… un primer beso bastante aceptable.

Por el altavoz anuncian el fin del descanso de su autobús.

-¡Acabo de recordar mi primera prioridad!

-¿Cuál? –susurra Helena divertida.

-¡Olvidé ir al baño! Ahora te alcanzo. –y echa a correr.

-¡No va a darte tiempo!

-¡Pues ponte frente al autobús! –le grita en tono burlón.

-¡Oye, que no me has dicho tu nombre!

-¡Sonia! –grita corriendo al baño.

-Un nombre tan bonito como su cara. –susurra Helena con media sonrisa en la cara.

єѕтυρι∂α

Publicado en Relatos con etiquetas , , , , , , , el 15 junio 2011 por fiory

No seas estúpida, acalla los silencios rememorando los gritos de dolor provocados por su ausencia, sin él.

Sin él te sentías desvalida, desnuda, y él te cubría de amor diciéndote mil y una vez al día que te amaría, que siempre te querría…  palabras, estúpida, sólo fueron palabras.

¿Alguna vez acaricio tu alma de otra forma que no fuera por su voz?

Para siempre” es una palabra traicionera, siempre se puede decir “para siempre” y por ello, no tiene que ser “para siempre”, nunca es “para siempre”, ni siquiera la agonía de tu alma rasgándose cada vez que te gritaba que te amaría cuando dos horas antes… no era tu cuerpo el que había cubierto de amor, de besos y de pasión, y al cual, sin duda, también le habrá susurrado “para siempre”.

¡Estúpida! Deja de adorar al demonio de tu sufrimiento, ten valor de dar la cara a la vida y hazle frente, aquí estoy yo ¿no ves mi mano? ¿Tan ciega te tiene? ¿Hasta dónde puede llegar la ceguera del amor cuando no hace más que dañarte? Se te va la vida detrás de quien te la pisó… estúpida, te quiero. Reacciona, joder. Que estoy cansado de llorarte noche de luna llena y noches sin luna sabiendo que tu lloras por él.

No funcionó, mejor así, lejos de ti no podrá dañarte.

Estúpida, ahora sé que nunca dejarás de amarle, así es el puto amor.

 

ι мιѕѕ уσυ, ρяιи¢єѕѕ

Publicado en Relatos con etiquetas , , , , , , , , , , , , , , el 8 junio 2011 por fiory

 

E

n la azotea de aquella discoteca, en el antiguo continente, en ese país donde la lengua no era materna para nosotros, solos allí, tú y yo y aquel vaso, ¿hora? rondando las cuatro de la madrugada. Zona propicia para fumar sin molestar, con unas hermosas vistas de enredaderas y luna lunera adornada por estrellitas, estrellitas que nos parpadeaban curiosas por saber qué hacíamos allí los dos, cuando ninguno fumábamos. Nada importaba, solo aquel momento, aquel lugar, en ese preciso instante te eché de menos y aún no te había dejado. La última noche, la última fiesta antes de regresar a España ¿recuerdas?

 

Juramentos, promesas, ilusiones, pensamientos… todo aquello verbalizado en futuro, basado en las fotos, risas, llantos, abrazos, copas y bailes que habíamos compartido en estas tres últimas semanas, solo tres semanas conociéndonos y ahora descontaba de mi vida los minutos sin ti.

 

Llevabas una preciosa camiseta blanca a juego con tu sonrisa, dejando al aire esos bracitos delgados, morenos, frágiles pero fuertes para agarrar mechones de mi pelo cuando me atreví a besarte, tu colonia embriagó mi aliento cuando besé tu cuello. Cierto que los mojitos hablaban por mí y me hacían moverme cual marioneta, o al menos era la excusa que utilizamos al día siguiente cuando supimos, sin miedo a equivocarnos, que vivimos un sueño que terminó cuando la discoteca cerro, pero mientras tanto… el desliz de nuestras caricias condujeron a besos románticos, apasionados por momentos y tiernos después. Aún me ruborizo pensando que metí mi mano por debajo de tu falda para palpar la dureza de tu pierna, desabrochaste tus botines y te recostaste en mí en aquel estampado sofá, sin importarte que unos minutos después sería ocupado por unos desconocidos que nos miraban curiosos, y más cuando empezamos a susurrarnos en español. Aquellos británicos, con miradas de soslayo, intentaban adivinar cuál era la naturaleza de aquella situación, solamente era la naturaleza de un cuento sin final feliz que estaba a punto de terminar.

 

El regresar a casa era mucho más que dejar la experiencia, era dejarte a ti, a pocos cientos o miles de kilómetros de mí, tan cerca… y tan lejos, creando vidas alrededor de una experiencia que ninguno de los dos volverá a repetir y no dejamos de reproducir en nuestras mentes.

 

¿Recuerdas los sms en los móviles diarios? Los sms gratis nos cundían cuando íbamos de prácticas a nuestras diferentes empresas, aun guardo el móvil aunque en España no funcione. ¿Y los globos de agua? Acabamos empapados subidos en aquella enorme bicicleta bajando a gran velocidad por las montañitas de aquel hermoso paisaje, y aquel lago lleno de patos metamorfoseados. Recuerdo ahora tu risa al hacerte las fotos pidiéndote un beso en ellas… me mirabas indecisa, ¿era en serio o solo una broma? Eso preguntaste en el puente de Londres cuando desde el autobús cayó un plátano estampándose en ya sabes que cara… risas, la tuya, esos ojos adornados por las pestañas, esa mirada que me descubrió, descubrió lo que sentía, pedí discreción y las confidencias se hicieron en susurros aquella noche, te he echado de menos.

 

Te echo de menos, lo hice en ese momento y lo hago ahora recordándote con aquellos bailes, aquella música, aquellas copas de vodka que compartíamos noche sí y noche también.

 

Dedícame un último baile, si tú me llamabas “rey” hoy te llamaré “princesa”.

 

ммм, мι αмαитє

Publicado en Relatos con etiquetas , , , , , , , , , , , , , el 5 junio 2011 por fiory

Oscuridad, mmm, que delicado momento antes de romper el alba.

Tengo tiempo; miro mi reloj; tengo tiempo.

Vaya, vaya, vaya, allí está ella. Mmm, delicada, dulce, y… ¿cansada? Apoyada en aquella esquina, esperándome de madrugada. No tiene tiempo, me lo dice su postura corporal, esa que espero modificar a lo largo de estos futuros minutos de placer.

Me ve, la veo, muevo la cabeza indicándole una dirección. No puede ver mis ojos, yo los suyos sí, no tiene tiempo, me lo dice su mirada ¿Triste? No me importa, esa faceta suya no es para mí, conmigo comparte el mundo carnal, el placer de comerse una fruta madura y saborear el jugo que resbala por nuestras barbillas.

Pido la llave de la habitación al entrar en el Hotel, no la miro, ella mira al suelo. No es su primera vez, tampoco la mía.

Mmm, su perfume me vuelve loco, deseo llegar por fin a la habitación y empezar a ser libre.

Cierra la puerta tras ella, echa un vistazo al lúgubre lugar, no le gusta, no me gusta. Pero ella me encanta.

Mi respiración se acelera cuando me acerco a ella, no puedo retirar mis ojos de sus pezones, que se perciben a través de su fina camiseta.

Ella… llora. Oh-oh. Eso no es cuenta mía, conmigo comparte el mundo carnal. ¿Acaso debería preguntarle? ¿O lo único que quiere es gozar de un buen polvo como hemos hecho estos meses?

Mmm mi amante, como me pone mi amante, esa muchacha frágil que se vuelve tigresa, me araña la vida y me escuece después cuando ya no la veo.

Finjo no darme cuenta de su pesar y la desnudo lentamente mientras le beso el cuello, ella retira su pelo para poder disfrutar de la plenitud de su piel.

No se mueve, se muerde los labios ¿para no dejarse llevar por un arrebato de llorera?

Me desabrocha, tímidamente, la camisa, y acaricia mi ombligo con sus uñas. Agarra con fuerza mi paquete y lo aprieta, eso me pone, ella lo sabe.

Con una sola mano me deshago de su sujetador, mientras que con la otra desabrocho su falda con cremallera trasera.

Se queda en bragas solo para mí.

Me empuja hacia la cama.

Se queda de pie.

Se baja las bragas.

Y yo estoy a punto de explorar.

Mmm mi amante, como me pone mi amante, me encanta mi amante, esa chica triste que me ha brindado las mejores sonrisas de mi vida, y esa mirada apesadumbrada… he recibido miradas que ruborizarían a cualquier showman.

¿Por qué llora? Bah, no te preocupes, seguro que no es nada, es más, si ella lo intenta disimular será porque no le apetece adentrarse en el motivo, mejor, así puedo yo adentrarme en ella.

Arrastra mi ropa interior a mis rodillas, liberando las ganas de hacerla mía y perdernos en el inmenso abismo.

Parece imposible pero allí estamos, los dos, yo entrando en ella, ella abriendo las puertas de su cuerpo, de su alma.

Somos un perfecto puzle, nuestras piezas encajan, me encanta hacer el amor con ella.

.

.

¡MIERDA! ¿He dicho “hacer el amor”? Lo que quería decir era follar, eso, sí, follar con ella.

No soporto más como se tapa la cara mientras lo hacemos, exploto, pero no de la forma deseada.

-¿Por qué lloras? –son las primeras palabras de la noche entre nosotros.

Está reacia a hablar, se para. Le aparto el pelo de la cara.

Me mira, triste, sin contener las lágrimas, se humedece los labios secos con la lengua, y hace ademan de hablar…

-Estoy… estoy enamorada de ti.

 

Mmm, mi amante, como me ponía.

Ahí se rompió nuestro acuerdo, nunca más volvimos a ser amantes clandestinos, rompimos la regla de oro: no enamorarse.

 

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