¢αyєяση lαs єsтяєllαs sσвяє мí

Tumbado sobre mi cama reflexionaba sobre mi soledad. Cuando de pronto una brisa fresca entró por mi ventana poniéndome la piel de gallina. Y vi de pronto que sobre mi cabeza se precipitaban pequeños objetos que conforme descendían y selloviendo estrellas acercaban a mí más grandes se volvían. ¡Eran estrellas! Estaban lloviendo estrellas, pero no de una forma deliciosa y fina, sino cayendo sobre mi cabeza golpeándome con saña.

Lo único que me pregunté fue: ¿Qué le he hecho al cielo para que caigan estrellas sobre mí?

No hubo respuesta, solo unos buenos chichones en mi frente. Sin embargo, olvidé el reflexionar sobre mi soledad. Dichosas estrellas…

ηυєsтяσ ρяιмєя вєsσ

D

isfruté de ese beso, el primero que nos dimos, aquel beso por el que me dejé llevar aquella noche.

 

El momento no podía ser más propicio, la noche invitaba a dos amantes a besarse en aquel lugar prohibido, bajo la luz de la luna con las vistas de toda la ciudad a nuestros pies.

Aún recuerdo lo que pensé cuando me dijiste que para poder disfrutar de las mejores vistas de Granada debía atravesar un agujero en la pared en mitad de la noche, cual Alicia entrando en la madriguera, o bien saltar un enorme muro. Pensé que me tomabas el pelo hasta que vi como la oscuridad te tragaba por aquel pasadizo, y yo te seguí. Me raspé las rodillas pero después no me importó. Atravesamos un camino lleno de maleza de apenas 5 metros hasta alcanzar un peElviraqueño torreón semi-destruido (y cerrado al público).

Me senté en el borde del mirador y contemplé las vistas que me ofrecías, el arco de Elvira desde una posición envidiable, el resto de la ciudad a mis pies y el blanco albaicín a un lado cual grada observando el espectáculo que éramos tú y yo. Aquella noche te di nuestro primer beso, y aún siento tu sabor y tacto en mis labios. Me abrazaste con fuerza y perdí la noción del tiempo. Tuve que separarme de ti en un par de ocasiones porque la pasión nos podía conducir demasiado lejos, pasión que me arrastró a descubrir la suavidad de sus sábanas durante el alba.


Con aquel beso me enamoré de ti.

Con aquellas vistas deseé estar a tu lado.

Con aquella noche supe que te seguiría donde quiera que me llevaras.

Desde ese momento me has mostrado mil y un lugares de eterna belleza envueltos en momentos dulces y memorables, pero esa es otra historia…

¿у qυé?

¿Y qué si no puedo alcanzar las estrellas?

¿Acaso quiero cegarme con su luz?

¿Y qué si estoy en la Luna?

La gravedad acá es mejor que allá, sin dudar.

 

De mano a mano escribí esta carta.

¿Y qué si no te llegó por mail?

¿Has abierto tu buzón?

¿Qué te envió un beso?

Ya ves, lo hago de corazón

 

Wake up, despierta ya, ¿no?

¿Cuánto tiempo vas a vivir

A través de una ventanita como la del pc?

El mundo de fuera es mejor ¿no lo ves?

No lo hará si no dejas de mirar.

 

Allá fuera es lo que importa

Es lo real

¿Amigos? ¿Cuántos?

Qué más da

¿A cuántos puedes ahora mismo abrazar?

Ah, ok, no cuentes mas.

 

¿Y qué si no alcanzo a tu corazón?

¿No recuerdas que lo guardo yo?

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