¢αyєяση lαs єsтяєllαs sσвяє мí

Tumbado sobre mi cama reflexionaba sobre mi soledad. Cuando de pronto una brisa fresca entró por mi ventana poniéndome la piel de gallina. Y vi de pronto que sobre mi cabeza se precipitaban pequeños objetos que conforme descendían y selloviendo estrellas acercaban a mí más grandes se volvían. ¡Eran estrellas! Estaban lloviendo estrellas, pero no de una forma deliciosa y fina, sino cayendo sobre mi cabeza golpeándome con saña.

Lo único que me pregunté fue: ¿Qué le he hecho al cielo para que caigan estrellas sobre mí?

No hubo respuesta, solo unos buenos chichones en mi frente. Sin embargo, olvidé el reflexionar sobre mi soledad. Dichosas estrellas…

тєηgσ υηα єχтяαñα ¢υяισsι∂α∂

Tengo una extraña curiosidad: Ante un fracaso en la vida…

¿La gente se replantea su vida? ¿Se siente un fracaso en general por un fracaso particular?

Creo que ese fracaso sirve de reflexión y hace que te bajes del mundo unos minutos para darte cuenta en qué punto geográfico de tu historia vital te encuentras. ¿Es esto lo que yo quería para mí? ¿Estoy en el punto en el que querría? ¿Es mi vida lo que quiero o estoy en el camino de alcanzarlo? ¿Me he desviado y este fracaso me ha hecho darme cuenta de ello o es solo frutos de esta frustración acarreada para este fracaso?

 

Me apetece saber cómo se enfrenta cada persona a un fracaso concreto, ya que yo solo puedo dar mi punto de vista, no enriquece, pero al menos alguien puede sentir lo mismo que yo.

 

Mi actitud frente a un pequeño/gran fracaso es sentirme fracasado, es replantearme mi vida y la dirección que esta toma, si es la indicada o el viento del norte ha hecho girar mi veleta y me conduce a un destino que no era por el que he estado trabajando o el quiero alcanzar. ¿Es solo un bache o un socavón? Hasta que no caes, no te das cuenta de la profundidad de ese fracaso. También es cierto que, en ocasiones, la gente te va empujando con palabras a ese fracaso (desde ahora llamado “agujero” {más o menos profundo}), pero la culpa no es de nadie más que de uno mismo. ¿Estaba lo suficientemente informado? ¿Me lo curré todo lo que debía? Y lo más duro de todo: ¿Me autoengañé en el asunto? Todas esas palabras revolotean en mi mente.

 

¿Qué ocurre en mi caso concreto? Se me acaba el tiempo. No tengo ahora fuerzas de enfrentarme al asunto, pero mi tiempo es finito y mi reacción debe ser efectuada con prontitud. Más (como siempre digo) todos necesitamos nuestros días de “luto”, y en principio me voy a permitir el fin de semana, para no pensar en nada, absolutamente en nada. Después veré que hago y cómo lo hago. Lo curioso es que te das cuenta de que las cosas malas nunca vienen solas ¿o solo es una actitud pesimista del momento? Intento ver la situación desde fuera con objetividad, pero estoy demasiado inmerso, aunque aun así, soy capaz de lanzar esas preguntas al aire para no cerrarme en banda con esta venda que ciega mi alma ahora mismo.

 

No sé lo que necesito, ni a quién necesito para que este dolor se alivie, supongo que el tiempo trascurra, que pasen los días. Me niego a tomar decisiones ahora mismo, ya que serían demasiado extremistas y para nada productivas. Soy un As infringiéndome daño a mí mismo por ello evito pensar en el AGUJERO, solo conduzco mi dolor a través del fino hilo del tiempo.

 

Este AGUJERO PROFUNDO me hace sentir un fracasado, así, sin más. Un fracasado. Duro, ¿eh? Muy extremista, pero no soy bueno conmigo.

 

¿Que por qué todo esto? ¿Nadie ha hecho nunca terapia escribiendo? Bien, pues este es el prospecto de mi medicina.

υи вιχ єи ѕυ мυи∂σ нєтєяσ

Una reflexión vino a mi butaca, aquella en la que disfrutaba (no todo lo que quisiera) del concierto de Mónica Naranjo, y es la siguiente:

Me encontraba en La Sal o en Fondo Reservado, había más gays por metro cuadrado que mujeres en una tienda de rebajas (perdonadme la comparativa, solo es por picar).

Criticonas, locas, marujonas, presumidas y vanidosas, todos esos estupendo requisitos cumplían la mayoría de las personas que se encontraban conmigo disfrutando del maravilloso espectáculo vocal.

A Mónica le estaba tejiendo un traje que pa’ qué (como diría una colleja compañera de clase). Pero eso no era lo que realmente me molestaba y preocupaba, sino el hecho de que mi mundo “Gay” por decirlo de alguna forma, estaba muerto, no tenía relación alguna, apenas conozco a “entendidos” ya que me muevo por heterolandia y mis amigos, la mayoría de ellos, son heterosexuales. Y sin embargo eché en falta un vacío que no había sentido (porque no es muy grande) hasta ahora, y es el poder dar vida a otra parte de mí, a mi vida “ambiental”.

Yo, persona que odia el ambiente, que se ha movido por él, y sabe lo que se cuece, que una vez al año va arrastrado a él por alguien…sentí una punzada de nostalgia. Me hubiera gustado, en aquel momento, ir con un grupo de niños (como los que allí estaban) y tirar pal’ ambiente terminado el concierto a las 22.30. Pero seamos realista ¿qué coño pinto yo allí y encima solo?

Pero ese runrún, que ha aparecido nuevo en mi cabeza (otra voz más para volverme loco) acabará por resultar eco y no sé adónde me llevará esta inquietud y reflexión.

P.D.1: Solo pedía un shawarman, tío, lo que te gusta no responder a los mensajes…

P.D.2: Cari, que yo tengo la culpa, lo sabes…

P.D.3: “El tiempo que te reste aquí, ese momento, no olvides que siempre fuiste mío…” M.N.


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