Maleta de sueños

“En mi maleta llena de sueños no cogían los miedos ni la tristeza, estaba tan henchida de esperanzas y anhelos que era imposible que entrase algo más en ella. Mis buenos deseos los ubiqué al fondo, mi corazón latiendo de emoción se encontraba en un bolsillo lateral y la ilusión de compartir viaje y unos días con la persona que amaba llenaba todos los espacios vacíos. Sin embargo, pese a estar tan cargada, pesaba muy poco, casi levitaba, como yo si no colocaba piedras alrededor de mis tobillos. Pero una llamada telefónica provocó una grieta en mi maleta, por ella escapó la ilusión a una velocidad inusitada, y ese espació lo ocupó la frustración, que a codazos le hizo un hueco a la tristeza donde antes se encontraba mi creciente corazón. Las maletas no son indestructibles y las emociones y sentimientos son demasiado volubles y sensibles para quedar empacados al vacío en una maleta que puede romperse.”

ρяσνσ¢α єℓ ¢αмвισ… иσ ℓσ єѕρєяєѕ

Margaritas rojas, enormes, de textura plastificada, como si de una portada pin-up fuesen sacadas.

Y allí me encontraba yo, debatiéndome entre el “SÍ” y el “NO”, arrancando sus pétalos.

De pronto, esos pétalos se volvían más y más esponjosos alcanzando un tamaño considerablemente, la altura de la margarita superaba los 4 metros, que se debatía a caer por la gravedad debido al peso de sus enormes indecisiones. Esos pétalos rojos se tornaron marchitos, derramando sangre por sus bordes, después cayeron sobre la suave y verde hierba, de estas que parecen irreales por su fuerte belleza en contraste con el azul intenso del cielo sin nubes.

Oh, sueño maldito que oscuro se tornó.

Llueve ¿llueve? Sí, y la flor encoge a la vez que se troncha por el tallo dando al traste mi indecisión de decidir.

¿Ahora qué hago? ¿Qué haré? Tendré que buscar una nueva señal.

¿Es sano y bueno seguir señales en esta vida para realizar los pasos a seguir en un mapa desdibujado por nuestra indecisión?
¿O tomar los cuernos del toro de nuestra vida y ser nosotros mismos quienes propicien las señales hacia donde queremos dirigirnos?

Princesita, no busques gotas naranjas del cielo indicando el camino de baldosas hacia tu futuro, provoca el cambio no lo esperes.

-Provoca el cambio… no lo esperes. – me susurró al oído la luz del sol que abrió mis ojos a la vida de un nuevo día.



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