αƒσятυηα∂αмєηтє… lσ ιηєνιтαвlє

 

E

s inevitable, lo intento y lo intento pero sé que es inevitable. Las notas rasgadas de ésta guitarra que suena ahora mismo me recuerda la tristeza de ello.

Quizás soy yo, quizás es el momento que me hace sentir lo que siento.

Tal vez pienso demasiado y ese es mi gran problema, pienso igual que siento… mucho, y no consigo dejarme llevar.

Gracias, junto a ti he madurado y he comprendido el verdadero motivo de las relaciones, a través de ti he descubierto lo que realmente quiero tener en mi vida, a quién tener en ella. Un error fue el intentarlo tanto, me conformé con lo que me dabas, me quisiste mucho, pero me quisiste como tú me querías, como eras capaz de hacerlo, no como yo quería y necesitaba que lo hicieras. ¿Suena egoísta? No, para nada. No es culpa de egos, es incompatibilidad, siempre hemos sido muy diferentes y nos apoyábamos en el dicho de que lo opuesto se atrae y por supuesto que nos hemos atraído, pero ha habido tanto roce y fricción que yo me he acabado quemando. ¿Sabes lo que ocurre cuando tocas el frío fondo con los dedos de los pies? Que alzas la vista en busca de una mano que te eleve, y tú no pudiste darme esa mano, la distancia (real) fue demasiada como para alcánzame y entonces llega el momento en el que pienso en mí y en la forma de recomponer las piezas salteadas de mi puzle defectuoso llamado vida y descubro lo inevitable, que no tengo fuerzas para seguir manteniendo unido nuestro amor, debo enfocar todas mis energías en arreglarme a mí mismo. Todo tiene un momento, y yo he concedido mucho, mucho a lo nuestro.

Te echaré de menos, y lloraré mares, y me arrepentiré hasta la extenuación, pero no habrá segundas oportunidades, ni por ti ni por mí, ambos sabemos que eso es así y aunque la vida de muchas vueltas, yo cierro mis puertas bien cerradas para abrir nuevos capítulos de ella.

No puedes hacer nada, no hay nada que hacer porque no ha sido “nada” ni “algo” lo que ha provocado lo inevitable, solo tú y yo, el ser lo que somos.

Nuestra canción se acabó, ya veo los créditos finales de nuestra relación asomando por la pantalla de nuestra vida.

Afortunadamente tuve valor para apostar por lo inevitable.

Anuncios

ςσмσ υи ιиѕтяυмєитσ ∂єѕαfιиα∂σ (Como un instrumento desafinado)

Tócame como si de las teclas de tu viejo piano se tratase , como si mi cuerpo fuera tu pieza favorita, pero hazlo con cuidado, estoy desafinado y puedo dañarme y dañarte si no lo haces con precaución, acaricia dulcemente las cuerdas de mi desgastada guitarra (a la que yo llamo alma), si lo haces con fuerza puedes romperlas y quedaré mudo de emoción, y me muero por decirte que te quiero hasta que se me seque la boca, hasta que las nubes tapen el sol de nuestra felicidad. Dame aquello que te imploro a través del aria que suena en mi desgastado tocadiscos. Méceme con la nana de nuestro olvido para que recuerde que te quiero, te quiero y déjame decírtelo hasta que se me seque la boca, hasta que las nubes oculten el sol de la felicidad de nuestro amor. Guárdame en la funda para que no me moje cuando corras bajo la lluvia, llévame contigo aún en ese momento. Cuidado, no resbales con las lágrimas que podría astillarme. Tócame.

Hola, simplemente adiós.

ƒlσя ∂σяα∂α αl sσl

Con el pelo alborotado y su rostro alborozado salió de la calle, bañando la calle de reflejos dorados de su melena y rayos blancos provenientes de su sonrisa, esa hermosa sonrisa que no brillaba tanto como debiera. La vida era dura y ella solamente una flor en medio de una tempestad, intentando aguantar los fuertes vientos mientras se aferraba con sus raíces a la tierra que la vio nacer.

Afortunadamente esta flor tenía gente que intentaba protegerla y sostenerla cuando sus pétalos denotaban mustiez.

Ella era la flor que animaba al resto del jardín, pero pobre del jardín cuando se veía apartado de su sonrisa… se entristecía toda flor.

Con las gafas en la boca, intentó hacerse una cola con un diminuto coletero caminando a gran velocidad, llegaba tarde. No solía retrasarse, pero esta vez la profunda charla había tardado más de lo esperado.

Colocándose las gafas más abajo de lo establecido por la ley universal, sacó su austero móvil y leyó de nuevo el Whatsapp “Nos vemos a las 18.30 en la Iglesia de San Juan Bautista”.

¿Por qué aquel mensaje? Habían quedado esa noche para ir al cine  y preparar el tour por toda Chiclana que les prepararía cuando sus amigos cuando llegasen a su ciudad para pasar unos días con ella.

Tan inmersa estaba en sus pensamientos que no se dio cuenta de que había cruzado por delante de la iglesia y había continuado su camino hacia ninguna parte.

De pronto, unos fuertes brazos la rodearon por detrás, sorprendiendo a su piel desnuda por la camiseta, la alzaron y la dejaron inmóvil, unos labios besaron suavemente su cuello y… él la giró.

Ella seguía inmóvil, sorprendida por aquello.

-¿Pero qué haces, chiquillo? –preguntó por fin.

-No podía esperar a verte esta noche. –y le besó la nariz mientras la sostenía bien fuerte, rodeándola con todo su ser.

Ella solo pudo echarse a reír.

-Estás loco.

-Sí, pero es tu culpa.

-Anda ya. Zalamero.

La soltó pero le sostuvo la mano en cuanto tuvo ocasión.

-Ven, quiero que hagas algo.

-¿Qué pasa? –preguntó sin saber lo que ocurría a su alrededor.

Tras la iglesia encontró a un grupo de personas sentadas bajo un banco, serían (a ojo unas siete personas), todas mostrando unas enormes sonrisas.

Eli no podía creer lo que venía. Sus amigos habían adelantado el  viaje para sorprenderla.

-Solo te pido que me hagas caso. ¿Ves esa guitarra de allí? –Un morenazo de ojos verdes y enorme sonrisa la sostenía entre sus manos- tiene el título de una canción en un papel pegado a ella, solamente tócala, ellos cantarán.

-Pero…

La interrumpió.

-Solo hazme caso, después podrás llorar, abrazar y reír.

Se acercó emocionada y un poco frustrada al no levantarse la gente para abrazarla, solo esperaban que tocase la guitarra.

Eli  se posicionó, se dispuso a leer el título de la canción.  Echó una risotada nerviosa y un “os voy a matar”.

-A ver… -miró al infinito, como hacía siempre para concentrarse en los acordes de una canción.

 

 

G                   Dsus4

 No queda más que tú, no queda más que yo

Em                 C9 C     Am

 En este extraño salón  sin nadie que nos diga

      Em              [Dsus4     D Dsus2] ¡ARPEGIADO!

Dónde cómo y cuándo nos besamos

 

En el estribillo no contuvo el llanto y lloró emocionada, mientras sus amigos, los individuos sentados en el suelo, hacían lo propio intentando continuar con la canción.

Aquella flor volvía a sonreír después de una mala temporada, y es que LA HABÍAN ECHADO DE MENOS…

Elisabeth

gяα¢ιαs!

C

uando unas huellas perrunas me llevaron hasta aquel campamento, pensaba encontrarme huesos roídos y restos de comida pasada, sin embargo, me topé con un festín, mis ojos no podían creer lo que veían, de hecho, fue tan de poco a poco que no me costó acostumbrarme demasiado al dulce sabor de la comida que estaba servida frente a mí, mis días de vagar por el bosque hambriento habían acabado. Pronto me hube llenado con todos los nutrientes necesarios para mi frágil cuerpo, me acostumbré a degustar majares que luego me fueron arrebatados cuando, una noche, siete días después desde que la luna iluminara las huellas que me hicieron toparme con él, el campamento desapareció ¿volvería a encontrar comida como aquella? Sólo el tiempo puede contestarme.

Gracias por los manjares. Fuisteis unos dulces increíbles en nuestro pequeño campamento.

 

Gracias, familia

α¢σя∂єѕ ∂є gυιтαяяα у ѕυѕυяяσѕ ∂є

Acordes de guitarra y susurros de una femenina voz despiertan mi madrugada, nada cambia y nada permanece, todo depende de las diferentes percepciones que se tenga sobre el caso.

El pasado vuelve, personitas que se quedan, otros se van y te quiero más.

Trabajo y habitación, muñeco y Tormenta, música y sueño, inquietud, miedo, libros y 3MSC, Take me away.

Respiras conmigo, ¿ves? No es tan malo saber la verdad. Y recuerda que si te llamo es porque necesito confirmar que mi elección por ti es viable y única, pues yo elijo la vida, no es tan difícil ¿no? Aunque sé que estás ahí ¿y tú? Deja de caminar sobre la cuerda floja que si te caes te cogeré, pero los arañazos no cesarán allá donde no se ve.

Y así pues recuerdo un pequeño cuento…

Caminaba sombra a la deriva, sin saber con certeza a dónde de su viaje, una señal supuso que la ayudaría a identificar a qué camino se enfrentaba.

Sangraba plumas negras, el golpe había sido demasiado fuerte, el amor había sido demasiado fuerte para alguien con un diminuto corazón.

Keep out” fue el cartel referencial de su epopeya.

Nada más claro y más directo que aquello, no la querían allí, pero entonces ¿dónde podría refugiarse? ¿En la basura de su soledad? Lugar donde tendría que convertir en un hogar para reconstruir sus alas y volver a volar en pos de aquello que le destrozo, no, no es venganza, es solo amor.

Y es que el amor saca lo peor de nosotros para poder ofrecer aquello de lo que verdaderamente estamos hechos.

Egipcio, préstame tus negros ojos para ocultar mi mirada en el refugio de tu hierática figura imponente y prospera. Rojas son las lagrimas de la piedra de mi reposo cuando pienso en no tenerte aquí.

¿Y qué si nadie entiende nada? La vida es complicada y más aún lo somos las personas.


A %d blogueros les gusta esto: